Señales de fraude en las apuestas deportivas

 

Las cifras económicas que trascienden cada año sobre las apuestas deportivas hablan bien las claras de un negocio pujante y en constante crecimiento. Las compañías del sector han experimentado crecimientos absolutamente increíbles y muchas de ellas son hoy ya grandes multinacionales que poco o nada tienen que envidiar a las de otros sectores.

Pero como ocurre con otros muchos tipos de negocios, la sombra que se cierne actualmente sobre las casas de apuestas on line es el fraude. Las cantidades de las que hablan las distintas organizaciones ya alcanzan niveles astronómicos y va en aumento sin que las autoridades parezcan ser capaces de detenerlo. Muchas organizaciones criminales no han tardado en ver en las apuestas deportivas un lucrativo negocio.

Es evidente que resulta complejo hablar de cantidades en un negocio no legal, pero ciertos estudios hablan de unos 450.000 millones de euros lo cual significa una cantidad muy cercana al PIB de España. De ser ciertas estas cifras, estamos ante un problema de enormes dimensiones.

El mundo del deporte empieza a dar tímidos pasos hacia un mayor control de este tipo de actividades, pero la realidad es que hoy por hoy esos movimientos son más aparentes que reales. La ONU, la UNESCO, así como la Interpol o Europol comienzan a ocuparse del tema, pero ya veremos si están a tiempo aún de ponerle freno a tiempo a las apuestas ilegales.

En lo que coinciden diferentes estudios de diferentes organizaciones de prestigio es la proporción que existe entre las apuestas ilegales y las legales situándolas en uno a cuatro.

No cabe que la sombra del fraude puede acabar enturbiando la propia imagen del deporte. Si se manipulan los resultados para beneficiar a ciertos apostantes, será la credibilidad del deporte en sí misma la que se tambalee. Fuentes policiales hablan ya bien a las claras de que el deporte se ha convertido de modo paulatino en un campo de inversión extraordinariamente atractivo para las mafias mundiales. Un dato mucho más que preocupante.

Los signos de la existencia del fraude en el mundo del deporte se han ido haciendo cada vez más evidentes ante la más que aparente pasividad de los diferentes estamentos, muy especialmente, los deportivos.

Hace un tiempo que las diferentes investigaciones han descubierto la existencia de una figura clave en todo fraude deportivo. Se trata del Runner, un deportista o ex deportista que tiene algún tipo de relación aún con el equipo al que se pretende sobornar. Es el nexo de unión entre los grupos criminales y los equipos y hacen su función de contacto a cambio, evidentemente, de dinero. En este sentido, es muy importante aclarar que el fraude no solo afecta a los equipos de primer nivel, de hecho suele producirse más en categorías más bajas donde el contacto es relativamente más fácil y los controles suelen ser menores. Lamentablemente, el problema del fraude en las apuestas deportivas no es exclusivo de un deporte en concreto, sino que afecta ya a todos en general.

Ya sabemos que las mafias de diferentes países se han infiltrado en el entorno del deporte de una u otra manera con independencia de la modalidad de la que se trate. En Alemania, la mafia croata sobornó a un árbitro que finalmente fue condenado por estafa. En Francia, fue muy conocido el caso del jugador de balonmano Nikola Karabatic. De todos modos, ya hemos aclarado que el fraude deportivo no es exclusivo de las principales ligas y ha llegado también incluso a las competiciones no profesionales.

Los principales centros de estafas deportivas suelen llegar desde el continente asiático, especialmente, desde China. Lo curioso es que el juego está prohibido allí, pero las mafias han visto con claridad una buena posibilidad para ganar dinero con el asunto. Tres cuartos de lo mismo ocurre con los Estados Unidos, donde las apuestas deportivas son legales tan solo en cuatro estados de la unión.

A día de hoy son las propias casas de apuestas las que se han erigido en los principales vigilantes de la limpieza del juego. Algunas como Betfair, por ejemplo, han destapado importantes fraudes deportivos como había sido el caso del tenista ruso Nikolai Davydenko. Tanto Betfair como otras muchas casas de apuestas de primer nivel mundial han sellado acuerdos con las principales instituciones deportivas del planeta en pro de la limpieza en el deporte. Algunas de las más destacadas son la ATP, la UEFA o la FIFA.

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La realidad dice que, pese a todas las medidas de control que se han ido poniendo en marcha, los casos de fraude deportivo han seguido apareciendo. La propia Europol ha llegado a cifrar en 150 los partidos amañados en un total de 15 países hace apenas cinco años. Nada nos invita a pensar que esta tendencia esté cambiando.

Otro de los graves problemas que tienen las investigaciones sobre fraude deportivo es que suelen acabar pagando por ellos no solo sus protagonistas, sino también el resto del equipo implicado. Es cierto que las apuestas fraudulentas representan una enorme amenaza para el deporte en general, pero también lo es que ciertas decisiones de sanción han sido excesivas en el sentido que perjudican a todos, tanto implicados como no implicados. En ese sentido también, los responsables deben mejorar mucho las soluciones que proponen.

Los fraudes no son fáciles de detectar ya que su forma más efectiva sigue siendo la compra directa de jugadores. Estamos hablando de un trato entre la organización y el jugador difícilmente detectable si la discreción de las partes se respeta. El que quiere amañar el partido busca a alguien dentro del equipo para ofrecerle dinero para garantizarse el resultado que más le conviene. Si la persona comprada es el portero o el árbitro en el caso del fútbol, es evidente que estamos ante un soborno que puede ser totalmente efectivo.

Evidentemente, este tipo de soborno es mucho más fácil de realizar cuanto menor sea la categoría de la competición en cuestión. Jugadores, entrenadores y árbitros suelen ser más fácilmente corrompibles y su control por parte de las autoridades es mucho más complicado. Las mafias han sido capaces de perfeccionar su sistema de trabajo para evitar que se enciendan las señales de alarma de los vigilantes. Una de ellas es la cantidad que se apueste. Si las cantidades son exageradamente altas, las casas de apuestas desconfían y llegan a anular el resultado del evento en cuestión, negándose a realizar los pagos. Ya ha ocurrido esto en muchas ocasiones, pero las mafias están en constante evolución para no ser detectadas y seguir cumpliendo su objetivo principal, que no es otro que seguir ganando dinero fácil.

A lo largo de los últimos años, son muchos los casos de fraude que han ido trascendiendo a la esfera pública.

El fútbol italiano ha protagonizado muchos de los mayores escándalos en lo referente al fraude deportivo de toda la historia. El primero de esos casos apareció poco tiempo después de la aparición de las webs de apuestas deportivas. Fue en la década de los 80 y fue bautizado con el nombre de “Totonero”. La justici fue capaz de comprobar que varios jugadores habían apostado importantes sumas de dinero en los partidos que jugaban sus propios equipos. Algunos de los equipos que recibieron sanciones fueron el Milan o la Lazio, que fueron descendidos automáticamente a la Serie B. Además, una de las grandes estrellas del fútbol italiano, el líder de la selección trasalpina en el Mundial de España 82, Paolo Rossi, fue suspendido por dos años.

Más conocido y escandaloso todavía fue el llamado “Calciopoli”. El caso explotó en el año 2006 y representa el mayor caso de partidos amañados de toda la historia del fútbol mundial. Varios de los más grandes equipos de la Serie A italiana como Juventus, Fiorentina, Milan o Lazio fueron acusados directamente de sobornar a los árbitros para de este modo controlar los resultados. La justicia italiana determinó que los culpables de manera personal eran Luciano Moggi y Antonio Giraudo, dos de los máximos dirigentes de la Juventus en aquellos tiempos. La sanción que determinaron los estamentos deportivos para la Vecchia Signora fue su descenso automático a la Serie B con 30 puntos de sanción, además de la pérdida de sus dos últimos títulos ligueros.

Otro de los mayores escándalos de fraude deportivo se dio en Montpellier, dentro de la liga francesa de balonmano. Se descubrió que el equipo participaba en apuestas amañadas y fue sancionado por ello. El reglamento deportivo francés prohíbe de manera expresa que los jugadores, sea el deporte que sea, apuesten en las competiciones en las que están implicados. ¿Cuáles fueron las señales de este fraude? Básicamente, las casas de apuestas consideraron que se había producido un movimiento exageradamente alto de dinero en un partido concreto del Montpellier. La investigación llevada a cabo por la policía francesa determinó que jugadores y técnicos del equipo francés, así como sus allegados, habían participado en la trama con el objetivo de variar el resultado de dicho encuentro y embolsarse alrededor de un cuarto de millón de euros. Diez jugadores acabarían siendo arrestados, entre ellos, algunos de los nombres de mayor prestigio del balonmano mundial como los hermanos Karabatic, Samuel Hanrubia, Mladen Bojinovic o Primoz Prost.

En definitiva, os hemos ofrecido estos ejemplos con el objetivo final de determinar una serie de señales que pueden alertarte sobre el fraude. Alguno de ellos sería:

  • Que los entrenadores dejen fuera del evento a sus jugadores más importantes con excusas poco creíble o lesiones de última hora.
  • Si, con un resultado poco ventajoso, se producen cambios en el equipo de jugadores relevantes.
  • La actitud del árbitro. Quizás una de las señales más evidentes. Si un colegiado perjudica a un equipo de manera descarada o beneficia a otro.
  • En los eventos de categorías inferiores o en los que no se juegan grandes objetivos, puede resultar sospechoso el hecho de que haya demasiadas apuestas.
  • Si observas que las casas de apuestas comienzan a hacer cambios de última hora en lo referente a las cuotas, entonces es mucho más que probable que estemos ante un evento que está amañado.

 

En resumen, podemos decir que cualquier cosa que  nos resulte extraña por el motivo que sea podría estar indicándonos que estamos ante un evento amañado. Lo cierto es que todos estos síntomas serán mucho más fácilmente detectables con la experiencia que seas capaz de ir acumulando en las apuestas ya que tu buen ojo de apostante te ayudará a diferenciarlos. Ten la valentía suficiente para darte cuenta de ellos y retirarte de manera inmediata. Si no lo haces, el único perjudicado serás tú mismo y verás cómo tu dinero desaparece. Las casas de apuestas serán, en este sentido, tus grandes aliadas ya que, tal y como hemos dicho, se han convertido desde años en los más grandes vigilantes de la limpieza de las apuestas y, por extensión, de la de todo el deporte, en general.