Semifinales con sabor catalán

Semifinales con sabor catalán

Esta edición de la Copa del Rey parece dispuesta a dejarnos poco margen para la sorpresa. Después de unos octavos de final en los que Atlético y Real Madrid midieran sus fuerzas, y unos cuartos donde el plato fuerte fue el duelo entre colchoneros y culés, las semifinales se presentaban con el claro favoritismo de un Barcelona en racha por un lado, y la duda de si el Español sería capaz o no de aprovechar el mal momento del Athlétic de Bilbao por el otro.

Empezó el día copero en un Camp Nou mucho más apagado de lo normal. No se llegó ni siquiera a la mitad de la entrada y eso que enfrente estaba un Villarreal que hace apenas unos días dio un buen susto a los de Luis Enrique en Liga. Os amarillos quieren su primera final y los hombre de Marcelino García Toral estaban dispuestos a pelearlo. El técnico asturiano puso su once de gala en una noche que iba a estar marcada para ellos por las lesiones.  Enfrente un Barcelona lanzado pero con algunos cambios en el once. Sorprendió la ausencia de Sergio Busquets, uno de los imprescindibles en Can Barça. Sin el cinco, Mascherano fue el encargado de hacer la función de pivote con Piqué y Mathieu en el centro de la defensa. En los interiores apareció Iniesta con el apoyo de un Rafinha quizás premiado por su buena actuación precisamente contra el submarino amarillo e liga. Arriba, como no, el tridente habitual Messi, Neymar, Luis Suárez.

Arrancaron con fuerza los locales encerrando en su campo a los visitantes. El Villarreal sabía que sus opciones de llegar a la final pasaban por aguantar al máximo en defensa y aprovechar unas ocasiones que, como se vio en Liga, iban a aparecer.

Muy pronto empezaron las malas noticias en forma de lesión. Bruno Soriano, santo y seña de este equipo, tenía que retirarse con un problema en el tobillo. El capitán estará fuera casi dos meses de confirmarse los informes médicos. Apenas unos minutos después, Leo Messi iba a aprovechar un pase de Suárez para anotar el uno a cero. La fe del uruguayo es de remarcar. Recuperación frente a Musacchio que se convierte en regate. El pase atrás no lo falla un Messi, que unos minutos antes ya había fallado una ocasión muy clara.

Quedaban pocos minutos para el descanso, pero el Barça bien pudo ampliar su ventaja. Aún así, cosas del fútbol, Ter Stegen salvó providencialmente un remate de Vietto que iba directo a gol justo antes del pitido final.

La duda en la reanudación era qué harían unos y otros. El Barcelona, probablemente, quería ir a por una mayor ventaja de cara a la vuelta, y el Villarreal quizás buscara algo más la puerta del alemán Ter Stegen. Todas las incógnitas saltaron bien pronto por los aires cuando en el 51 se lesiona Dos Santos. Por unos instantes, parece que el juego se va a detener pero entonces Manu Trigueros, el más vivo del partido en ese momento, aprovecha para ensayar un zapatazo que emborrona por completo la actuación del cancerbero alemán del Barça. Empate a uno y el submarino amarillo ya había conseguido unos de sus grandes objetivos para esta ida: hacerle un gol al todopoderoso Barcelona.

Pero esta temporada la mutación blaugrana ha sido muy importante en varios aspectos. Uno de ellos es la fe y la capacidad de reacción frente a la adversidad de un conjunto que el año pasado bajaba con facilidad los brazos. Ya pasó en el duelo de cuartos con el Atlético cuando a cada gol local respondieron los de Luis Enrique de manera inmediata en el choque de vuelta. Dos minutos fue el tiempo exacto que le duró la alegría por el empate a Trigueros.

La asociación con Luis Suárez, esta vez de Iniesta, dio sus frutos con el gol del manchego. El dos a uno daba la sensación de que ahora sí el Barcelona podía ir decididamente a por la certificación de su pase a la final y en cierto modo fue así. Muy pronto llegó el tercero, de nuevo gracias a un cabezazo de Gerard Piqué. El central catalán suma ya cinco goles de estrategia en lo que llevamos de temporada y parece haber puesto fin así a las eternas dudas que ha levantado siempre el Barça en el juego aéreo.

Semifinales con sabor catalán

Fue el momento más crítico para un Villarreal que se limitaba a duras penas a achicar balones. Quedaban aún unos 25 minutos de partido que se presumían muy pero que muy largos para los de Marcelino. Parecía cuestión de minutos que el Barça perforara de nuevo la puerta amarilla y cerrara casi que de golpe la puerta de la final para los castellonenses. Esa ocasión iba a llegar en forma de penalti. Las manos de un Musacchio garrafal parecían el epitafio de la eliminatoria. Ahí Messi dio un ejemplo más de su buena conexión con Neymar al cederle la posibilidad de tirar la pena máxima. El brasileño bailó de manera extraña en su carrera hacia el balón y Sergio Asenjo le negó el camino del gol.

A partir de ahí el encuentro languideció. El Villarreal pareció entender la necesidad de no agravar las cosas y el Barça se conformó a medio camino entre la decepción por la ocasión fallada, y la seguridad de que su ventaja será suficiente.

En rueda de prensa los dos técnicos coincidieron en señalar que la eliminatoria sigue abierta y que la vuelta será de máxima dificultad. Marcelino reconoció que será muy complicado echar a un Barcelona cada vez más seguro de sí mismo y lamentó las lesiones en alguno de sus hombres más importantes.

Por su parte Luis Enrique no quiso dar por zanjada ni mucho menos la eliminatoria y recordó las enormes cualidades de los jugadores del rival. Los suyos, dijo, irán a Villarreal no sólo a marcar un tanto sino, como siempre hacen, a ganar el partido.

En definitiva, el Barcelona no fue capaz de sellar de manera contundente su pase a una final que, pese a todo, parece mucho más cerca después de este partido de ida. El Madrigal dictará sentencia definitiva.

Por el otro lado del cuadro, Athlétic de Bilbao y Español se daban cita en el nuevo San Mamés conscientes de que ambos están ante una enorme ocasión de entrar en la final. Os bilbaínos llegaban con dudas luego de una racha nefasta de partidos en liga, mientras que los de Sergio González lo hacían lanzados tras eliminar a Valencia y Sevilla en la competición del K.O.

Arrancaron mejor los locales y muy pronto acertaron con la puerta de Pau. Gol de Aduriz en el once y la sensación de que el Athlétic iba a hacer gala una vez más de su histórica condición de equipo copero. Fue un espejismo. Reaccionaron rápido los visitantes y el empate no se hizo esperar. Golazo sensacional de Víctor Sánchez, sin duda, una de las claves del gran momento de juego y resultados que están atravesando los de Cornellà- El Prat.

La segunda mitad fue un auténtico recital de los catalanes. Los leones se mostraron impotentes en todo momento, incapaces de hacer frente a un equipo que vive el momento más dulce de los últimos años. Postes, balones salvados in extremis bajo palos cuando ya se cantaba el gol, grandes recursos técnicos, especialmente de Lucas Vázquez… un baño en toda regla que debe hacer recapacitar a los Ernesto Valverde si de verdad quieren acceder a una nueva final de la Copa del Rey.

El Español vio morir el partido con un resultado que le da ventaja pero que deja vivo al rival luego de haberle pasado por encima literalmente. Si de sensaciones se tratase, los pericos pueden ir preparando ya sus cánticos para la que sería la décima final copera de toda su historia. Lucas Vázquez, Sergio García y Caicedo parecen demasiado a estas alturas para el Athlétic Club, pero los vizcaínos saben que están en su competición fetiche y el duelo de vuelta en territorio blanquiazul se resume abierto y apasionante.

En definitiva, estos primeros duelos de semifinales dejan claro el gran momento de forma tanto del Español como de sus vecinos del Camp Nou. La vuelta no da margen de corrección y ambos parten con ventaja en sus respectivas eliminatorias. Ya hay quien habla de una final catalana e incluso se ha especulado ya con la posibilidad de que esa hipotética final se juegue en la ciudad de Barcelona. Los dirigentes pericos han desechado la posibilidad de jugarla en el Camp Nou y el estadio olímpico de Montjuic parece descartado por la celebración de un concierto el mismo día del partido.

Aún es pronto para este tipo de quinielas ya que tanto Villarreal como Athlétic han prometido pelear su pase a la final. Más difícil, sin duda, parece la misión de un Villarreal mermado por las bajas y que, como reconoció el mismo Marcelino, sabe que es muy complicado que este Barcelona no marque. Para los bilbaínos vencer en Cornellà o empatar a más de un gol le daría el pase a una final que parece su tabla de salvación para una temporada, hasta el momento, decepcionante.