Rafa Nadal y David Ferrer hacen las Américas

 

Después de un 2014 marcado de nuevo por las lesiones, todos teníamos la duda de ver en qué condición volvía Rafael Nadal a las pistas. Su paso por los primeros torneos de la temporada no sirvió para despejar muchas dudas, quizás por eso se espera su regreso a su superficie favorita, la tierra batida, como la verdadera vara de medir para el de Manacor.

Ya sabemos que cuando se habla de tierra batida no podemos pasar por alto el nombre del español, el tenista que ha marcado el paso en esta superficie durante la última década y que va camino, si no lo es ya, de convertirse en el mejor de la historia del tenis sobre el polvo de ladrillo.

A Rafa Nadal le ha costado bien poco despejar incógnitas. Después de varios complicadísimos meses debido a las lesiones, al balear le han llegado dos torneos sobre tierra batida para adjudicarse su primer título ATP. Lo hizo en Buenos Aires tras derrotar en apenas hora y media de juego al local Juan Mónaco por 4- 6 y 1- 6. Vale que sólo se trataba de un torneo ATP 250, pero lo importante para Nadal en estos momentos era recuperar sensaciones después de tantos meses de sufrimiento.

Nadal había llegado a esta final luego de tumbar en semis al también argentino Carlos Berlocq, mientras que Mónaco había negado la final española al eliminar a Nicolás Almagro. La final empezó con retraso debido a la lluvia, algo que había retrasado la final de dobles en la que estaba presente el español Pablo Andújar. Nada más arrancar, la final individual tuvo que parar durante más de una hora de nuevo debido a la lluvia.

Puede que ni el propio Rafael Nadal creyera en una final tan plácida a estas alturas de la temporada, pero lo cierto es que el español apenas sufrió en los primeros juegos, seguramente algo frío por el ambiente en la capital argentina y por la intensidad del juego del rival, decidido a luchar por la victoria. Tras el 3 a 2 favorable a Mónaco, Nadal pasó el rodillo para finiquitar el encuentro con un espectacular parcial de diez juegos a dos a su favor.

A partir de esa mínima ventaja para Mónaco el partido ya no tuvo historia. Rafa no tardó en romper el servicio del argentino y el ritmo impuesto por el español ya fue demasiado alto para el ídolo local hasta el final del partido.

El segundo set directamente no tuvo historia y Rafa Nadal tan sólo dejó escapar un juego en la manga definitiva. El genio de Manacor volvió a dejar claro que todo cambia cuando él pisa la tierra batida y deja en total anécdota la derrota de la semana  pasada en Río de Janeiro frente al italiano Fognini.

Con esta victoria, Nadal recupera el número 3 del circuito mundial. Nadal manifestó que “espero que este sea un gran año para mí”. El arranque, por lo menos, no ha podido ser más esperanzador. Con el primer título de la temporada ya en el bolsillo, Nadal no podía esconder su satisfacción y analizó de esta manera el buen nivel mostrado en la final delante de Juan Mónaco: “Me hacía mucha ilusión ganar un torneo aquí. Es un objetivo cumplido y estoy muy agradecido al público por el cariño que me han demostrado; me llevo un recuerdo inolvidable de aquí”, aseguró el tenista de Manacor poco minutos después de haber certificado por la vía rápida su victoria. Además, Nadal quiso destacar que “el día ha sido complicado para todos por culpa de la lluvia. Quiero agradecer a todo el público que se haya mantenido aquí pese a las suspensiones. Espero poder volver a jugar aquí el próximo año”, aseguró un Rafa Nadal que volvía a Buenos Aires diez años después de su última participación.

Después de su larga lesión, el manacorí explicó que “el tema del ránking es siempre complicado cuando uno se pasa siete meses sin sumar puntos, pero la única manera con la que se puede aspirar a competir y a seguir subiendo puestos es jugar bien. Hoy ha sido mi mejor partido ante un gran rival, como es Juan Mónaco”, añadió. El crack español conseguía sumar a su palmarés un título que no tenía y aseguró que “espero que esta semana sirva para darme confianza para el resto de la temporada. Además, lograr un título en Argentina tiene un sabor especial porque nunca me he sentido tan bien como aquí en ningún sitio”, enfatizó Nadal en medio de un gran aplauso por parte de todo el público. Ganando en Buenos Aires, Nadal suma ya un total de 17 países en los que ha levantado al menos un título, llegando ya a la suma de 46 títulos sobre la tierra batida.

Rafa Nadal no podía esconder la alegría de poder volver a disputar una final, pero quiso dejar claro que el número uno del mundo no es para él un objetivo. “La única manera que tengo de recortarles puntos a Djokovic y Federer es ganando. Mi meta para este año no es volver a ser el número uno. Vamos a ver si puedo dar un paso importante en mi regreso a las pistas”, aseguró Nadal. El mallorquín dijo también que “me esperaba una final durísima porque Mónaco es un gran jugador y es muy peligroso además cando se juega sobre tierra”, aclaró.

A Rafa Nadal le preguntaron también tras la final de qué manera se trabaja para superar la tensión y las dudas que pueden traer las lesiones. Nadal aseguró entre risas que “eso no se trabaja, todo es una casualidad. Todo el mundo se pone nervioso por esas cosas, pero lo importante es tener la capacidad de desarrollar tu juego. El hecho de hacer bien las cosas viene con la confianza y con la tranquilidad de saber que uno está haciendo lo correcto”, concluyó.

Mientras Rafa Nadal vencía en Buenos Aires, otro español hacía lo propio en Acapulco. David Ferrer derrotaba al japonés Nishikori en dos sets (6- 3 y 7- 5) para hacerse con el que es ya su vigésimo cuarto título de su carrera, el cuarto de lo que llevamos de temporada y el segundo consecutivo tras haber vencido en Río de Janeiro. El español suma así ya diez victorias de manera consecutiva. El valenciano volvió a mostrar un gran nivel de juego pese a haber llegado el último al torneo después de lo sucedido en Río.

Ferrer salió convencido de sus posibilidades y apenas dejó que el japonés entrase en juego. En 50 minutos, el español ya se había llevado el primer set por seis a tres, después de haber sido capaz de romperle el saque a su rival hasta en dos ocasiones.

El arranque del segundo set fue aún mejor cuando Ferrer se colocó rápidamente con tres juegos de ventaja tras dos roturas de servicio. Pese a todo, el japonés no se rindió y en poco tiempo el marcador reflejaba ya un cuatro iguales que recomenzaba el set. Con cinco a cuatro, Ferrer contó con su servicio para cerrar la final, pero no remató. No lo iba a conseguir ahí pero sí en la siguiente ocasión que se le presentó para llevarse el set por 7 a 5 y hacerse con el título.

Fue una final dura y trabajada en la que David Ferrer fue capaz de gestionar mejor que su rival los momentos decisivos y no permitirle hacer el excelente tenis que había mostrado el nipón a lo largo de todo el torneo. Ferrer, de 32 años, fue fiel hasta el final a su estilo de juego, peleando cada bola y aguantando los rallys todo lo necesario hasta ver la oportunidad de hacer daño a su rival. Las estadísticas no leerán favorables con cuatro victorias propias frente a las siete del japonés, pero aún así Ferrer ganó de manera clara y merecida.

Con este triunfo, David Ferrer llegaba a su cuarto título en Acapulco igualando así la marca establecida por el austríaco Thomas Muster entre 1993 y 1996. Además, la victoria le reportará unos nuevos 500 puntos, vitales para seguir bien arriba en la lista de la ATP. Ahora toca pensar ya en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami.

El español no podía esconder su felicidad tras haber sumado una nueva victoria en Acapulco. Para el valenciano “ganar aquí es un sueño ya que supone ganar dos títulos consecutivos en superficies distintas tras haberlo hecho sobre la tierra de Rio de Janeiro y en pista dura ahora”, aseguró. Además, recalcó el hecho de “poder igualar a Thomas Muster con cuatro triunfos en Acapulco. Sólo tengo palabras de felicidad. Estoy en una nube”, dijo. Analizando la final frente a Nishikori, Ferrer comentó que “ha sido, sin duda, mi mejor partido. Kei juega muy agresivo y es realmente difícil ganarle”, aseguró.

Para cerrar su intervención, el español se alegró de que “cada año el cartel de este torneo es más grande y eso hace que ganar sea mucho más complicado, así que, por favor, no lo pongan aún más complicado porque de lo contrario no podré repetir el año próximo”, bromeó.

Los triunfos de Nadal y Ferrer en tierras americanas les confirman en la élite del tenis mundial en el arranque de esta temporada 2015.