Qué tipo de apostador eres?

 

El desarrollo que ha experimentado en los últimos años la industria de las apuestas deportivas se ha visto reflejado en muchos aspectos. Es evidente que algunos de ellos son su increíble desarrollo tecnológico o el espectacular aumento del número de usuarios que se ha registrado. Pero todo esto ha ido mucho más allá involucrando a muchas otras áreas del conocimiento y del saber como las matemáticas, la física o la psicología.

Hoy vamos a acercarnos precisamente a esta última para ver cómo ha trabajado en la elaboración de diferentes perfiles de usuarios de las casa de apuestas a través de sus pautas de comportamiento.

Para desarrollar y conocer perfectamente el perfil de un apostante son muchas las preguntas para las que debemos hallar respuesta. ¿Juegas con frecuencia o solo en contadas ocasiones? ¿Con qué frecuencias consigues ganar? ¿En qué deporte juegas con mayor asiduidad?

Todos los estudios que han ido apareciendo en este sentido son demasiado recientes aún como para considerarlos definitivos, así que el nombre o el número de esos grupos de jugadores varía en función de las fuentes consultadas. Puede que lo más sorprendente de todos ellos no seas ni el número ni el nombre que se le asigna a cada uno de esos grupos, sino las importantes diferencias que existen entre unos y otros con respecto a las ganancias que consiguen con las apuestas.

Un gran grupo de apostantes estaría formado por lo que los expertos llaman actores sociales.  Se trata de todas aquellas personas que, en esencia, no son más que aficionados al deporte y que por esa razón deciden apostar su dinero en eventos deportivos. Su juego suele basarse en sus propias sensaciones y/o intuiciones y en los muchos años de experiencia que acumulan como consumidores de deporte. Este grupo representa la extraordinaria mayoría de usuarios de las casas de apuestas. El tener como base de actuación sus propias ideas hace que en general acaben acumulando pérdidas a largo plazo.

Cierto es que en muchas ocasiones este tipo de apostante juega pequeñas cantidades de dinero por aumentar las sensaciones que provocan en él los eventos en sí mismos. El peligro más grande que corre este tipo de apostante es que, por lo general, están absolutamente convencidos de que pueden vencer a las casas de apuestas debido a lo mucho que saben del deporte en cuestión. Esto representa un error fatal y de hecho suelen ser el tipo de jugador preferido por las empresas ya que su forma de juego son ganancias aseguradas para la casa.

Como podéis comprobar con la lectura de otros muchos de los artículos que os hemos ofrecido ya aquí, apostar desde los sentimientos y la pasión por el deporte es uno de los mayores errores que puede cometer cualquier apostante. El fracaso está, en esas condiciones, más que garantizado.

Otro grupo de apostantes estaría formado por aquellos que se siente atraídos por las altas ganancias que se pueden lograr con el juego. En muchos casos, muchas de las personas que podrían formar parte de este grupo, saben poco o nada acerca del deporte en el que van a apostar finalmente, pero se dedican a especular con su dinero intentando conseguir beneficios con las apuestas. Suelen ser grandes observadores del comportamiento del mercado en el pasado y poseen un gran conocimiento estadístico del que intentan sacar provecho. A pesar de saber mucho menos de deporte que los miembros del grupo anterior, esta capacidad de análisis y de acudir a las fuentes de información es la que da como resultado mayores beneficios económicos para estos últimos.

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El gran riesgo que corren los integrantes de este segundo grupo no es otro que el de la propia avaricia. Su control sobre las estadísticas pueden reportarles beneficios de un modo más o menos rápido y en ocasiones eso les conduce a una agresividad a la hora de apostar que acaba siendo contraproducente. De hecho, las personas que acaban teniendo serios problemas con el juego suelen formar parte de este grupo ya que creen que su “profesionalidad” les hará superar a la casa de apuestas antes o después. Eso no hará más que empeorar su situación ya que seguirán apostando con la mentalidad equivocada, que es donde de verdad radica su error.

Otro de los grupos estaría formado por jugadores profesionales. Algunos estudios recientes sitúa en torno al 5 % del total la cantidad de jugadores de este tipo que se mueven actualmente en el mercado. Son pocos numéricamente, pero suponen el 50 o el 60 % de los pagos totales que realizan las grandes casas de apuestas a nivel mundial. Pocos en lo numérico, pero potentes en lo económico.

Se trata de ese selecto y reducido club de personas que han logrado ganar dinero con las apuestas deportivas de un modo continuado o, si se prefiere, han hecho de las apuestas su modo de vida. Ya hemos escrito en varias ocasiones de la dificultad que encierra esto y en la mayoría de los casos supone años y años de trabajo y perfeccionamiento de sus técnicas de apuesta. Pero se necesita mucho más que eso para lograr ganancias en el largo plazo, Una mentalidad adecuada y libre de pasiones y sentimientos, mucha habilidad a la hora de colocar las apuestas y una importante dosis de autodisciplina son solo algunas de las características en común de este grupo de auténticos ganadores.

Como se puede comprobar casi a simple vista son características que requieren de un intenso trabajo y años de experiencia. Todas ellas, desde luego, están muy alejadas de la suerte, factor que aún hoy parece ser el único que cuenta para muchos jugadores. En cualquier caso, muchos de estos rasgos que describen el modo de actuar de estos jugadores son absolutamente imprescindibles si se quiere tener éxito en las apuestas. Si al leer esto, creéis que no podréis hacerlo, mejor que no apostéis. Si pensáis que hay otros caminos más fáciles y rápidos para ganar, simplemente, estáis equivocados.

Todos y cada uno de los apostantes que han conseguido acumular éxitos y ganancias en las apuestas deportivas tienen  en común algo: las ven siempre como una inversión y no como un simple juego de azar. Esta mentalidad tan diferente de la de otros grupos es la que les permite pensar una estrategia mejor a largo plazo que sea beneficiosa para sus propios intereses.

Pese a todo lo dicho, cabe pensar también en un tipo de jugador que tan solo quiere jugar un poco de su dinero en su evento favorito sin más. Pero en ese supuesto estamos hablando de cosas bien diferentes.

En general y si atendemos al comportamiento que muestran con respecto a su dinero existen dos grandes tipos de jugadores:

 

-Aquellos que consiguen ingresar de manera frecuente cierta cantidad de dinero debido a su hábito de juego.

-Aquellos que simplemente apuestan de manera esporádica debido bien a oferta o promociones o bien por una ganas intermitentes de jugar o de ganar pequeñas cantidades de dinero.

En cualquiera de los dos casos se cumple la máxima que dice que cuanta mayor es la diversidad en cuanto a las posibilidades de apostar, más adicción puede provocar y también más beneficios se podrían conseguir de manera potencial.

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Si bien es cierto que los dos grupos anteriormente citados cuentan con posibilidades reales de logra beneficio, no lo es menos que es el primero el que puede hacerlo en mayor cantidad. El problema de muchos jugadores llega cuando se dan cuenta de que, en el fondo, las apuestas son pura estadística y por eso por mucho que ganes siempre llega el momento en el que te toca perder, pero ni por esas paran. Si en general las apuestas son estadísticas, dentro de todos los resultados posibles para el apostante el que más se da es el fracaso. La unión de buenas apuestas  y suerte se da en muy pocas ocasiones, de ahí la complejidad de conseguir buenos resultados, especialmente en el largo plazo.

Los apostantes que más pueden interesar a las casas de apuestas son aquellos que juegan con moderación cantidades relativamente pequeñas de dinero. Suelen ser jugadores con una alta fidelidad a la casa en la que más cómodos se sientan y son muy reacios al cambio.

Suelen ser jugadores que realizan pequeños ingresos en su casa de apuestas de confianza. Allí juegan péquelas cantidades de dinero y lo hacen siempre del modo más lógico. Más adelante estos jugadores pasan a apostar con las ganancias que han logrado en su primera etapa, jugando sin el riesgo que supone la posibilidad de perder su dinero. En general, suele tratarse de jugadores que son capaces de retirarse del juego en el momento adecuado y no suelen arriesgar demasiado. Con estas dos simples características suelen ser capaces de ganar buenas cantidades de dinero al ser capaces de mantenerse siempre cautelosos y muy pacientes.

También hay otro grupo de apostantes que no dejan pasar la oportunidad de aprovechar las ofertas y promociones que suponen nuevos ingresos y, al cumplir con los requisitos demandados, se dedican a jugar tan solo con las ganancias que logran y con esos bonos. Son jugadores que, como los anteriores, saben retirarse a tiempo y, por consiguiente, suelen conseguir ganar buenas cantidades de dinero.

A grandes rasgos estos son algunos de los grupos de usuarios que los estudios han ido siendo capaces de identificar en los últimos tiempos. Cada una de las personas que tengan intención de empezar a apostar deberá analizar sus propias características, posibilidades y metas antes de empezar. Con ello, será capaz de discernir en qué grupo de apostantes se encuentra y de este modo conocerá las pautas de comportamiento que deberá seguir. Un error imperdonable y que se pagaría gravemente sería el adoptar pautas de comportamiento a la hora de apostar propias de un grupo al que no se adaptan para nada nuestras características. Conocerse a sí mismos y cumplir  con nuestras líneas maestras y objetivos es el paso imprescindible para que nuestras apuestas sigan con opciones reales de éxito.