La Liga más igualada

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Durante varias temporadas, el fútbol español acuñó una expresión que definía fielmente lo que estaba sucediendo sobre el terreno de juego en la competición doméstica. La Liga española era claramente cosa de dos: Real Madrid y Barcelona. Los dos grandes se repartían títulos de manera más o menos desigual siempre con diferencias siderales con respecto al resto de rivales. Las ligas de los cien puntos de Mourinho o de Tito Vilanova suponían un triste horizonte para aquellos que añoraban ligas de otros tiempos en los que cualquiera estaba capacitado para darle un buen susto a los grandes. Mucho se comparó la Liga española con una Premier mucho más igualada en la que cada año concurrían cinco o seis aspirantes al título. La diferencia de plantillas entre Madrid y Barça y todos los demás era enorme, provocada seguramente por una diferencia económica abismal. En los tiempos que corren, nadie podía hacer frente al poderío de los grandes capacitados para hacer inversiones millonarias.

Sin embargo, algo parece haber cambiado en el fútbol español en el último año y medio. Hay quien señale una ligera bajada en la calidad de las plantillas del Madrid y del Barcelona, pero la irrupción de un gran Atlético de Madrid no ha sido la única buena noticia para los que desean una competición menos desigual. Son varios los equipos que suman bastantes más puntos que en el curso pasado. Valencia, Málaga, Sevilla o Villarreal han aumentado de manera notable sus prestaciones mientras que los tres intocables han sumado menos. El resultado es que la clasificación muestra el aspecto más igualado de los últimos años. Los aficionados de los grandes, acostumbrados a arrasar a sus rivales y decidir en los títulos en sus duelos directos, deberán, pues, ir amoldándose a la nueva situación.

Muchos coinciden al señalar que las diferencias económicas han marcado de manera definitiva a la Liga española. Especialmente sangrante ha sido el tema del reparto de los derechos televisivos. Madrid y Barcelona se llevan la mitad de esos ingresos, mientras que la otra mitad se reparte entre todo el resto de competidores. Mientras unos pueden abordar fichajes como los de Bale, Neymar, James Rodríguez o Luis Suárez, otros hacen ingeniera de alta escuela es sus secretarías técnicas para dar con la ganga del mercado y dar así la sorpresa.

Los derechos televisivos van camino de enfangarse en una larga pelea judicial con la Liga y la Federación española por el medio, así que, mientras las penurias económicas duren para unos cuantos, parece que las canteras y el ingenio de los responsables deportivos de muchas entidades serán los recursos de los que deban echar mano. Bien visible es ya en estos aspectos el trabajo de clubes como el Valencia, el Villareal, el Málaga o el Sevilla.

Los recortes económicos han sido la constante en el fútbol español en las últimas temporadas. Sólo se han salvado de ellos Madrid, Barça, Atlético y Valencia, en este caso, sólo gracias a la llegada de un nuevo propietario con abundante capital extranjero este último verano.

Con todo, tanto Atlético como Valencia han tenido que recurrir a la venta de muchas de sus estrellas para equilibrar sus presupuestos y recomenzar así sus proyectos cada verano y eso les hace perder un poco de potencial en cada arranque de año. Además, los intocables Barcelona y Madrid han perdido también fuelle debido a problemas internos (véase los problemas del Barça con Hacienda o con la FIFA o todos los conflictos de Mourinho en el Madrid) y de planificación deportiva. Muchos cuestionan ciertos fichajes de ambos que, disfrazados de estrellas con precios muy elevados, no han correspondido con su rendimiento. Falta por ver si hombres como James o Neymar dan el resultado de otros como David Villa o Xabi Alonso, por señalar sólo dos ejemplos. Así las cosas, los equipos de la zona media han visto como las distancias se reducían y las sorpresas ya no lo son tanto. Muchas han ocurrido ya esta temporada como las victorias en el Camp Nou de Málaga y Celta, o el empate del Villarreal en el Bernabéu, entre otras.

Los aficionados tienen ganas de ver campeonatos más equilibrados aunque los datos históricos jueguen en su contra. Pese a que las distancias se reducen, Madrid y Barça siguen mandando en la clasificación y entre ambos se reparten el 65% de los campeonatos ligueros a lo largo y ancho de la historia. Un dato brutal que, de hecho, no se da en ninguna otra liga europea. Por poner un ejemplo, en Inglaterra, Liverpool y Manchester United sólo alcanzan el 33% de los títulos ligueros.

Lo que parece evidente es que este año ninguno de los grandes del fútbol español está mostrando la solidez de pasadas temporadas. De hecho es más frecuente que nunca el hecho de que alguno de los tres falle en una jornada. Con estos datos en la mano, no es de extrañar que incluso los propios responsables de estos equipos acepten que esta Liga será mucho más complicada de lo habitual. El propio entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, ha asegurado en más de una ocasión que el título se decidirá en la última jornada. Habrá quien opine que esto no es nada nuevo puesto que fue justo lo que ocurrió hace un año cuando Atlético de Madrid y Barcelona se jugaron el trofeo en el Camp Nou en la última fecha del campeonato. La tendencia parece indicar que este año viviremos algo muy similar.

Si los tres grandes parecen estar aflojando sus prestaciones con respecto a años anteriores es también por el buen papel de los secundarios. Sin ir más lejos, el Valencia es ahora mismo el mejor cuarto clasificado de la historia de la Liha, lo que habla muy bien de los hombres de Nuno en el campo, y de los dirigentes del club che, por supuesto.

Barça y Madrid dudan y el Atlético de Madrid, pese a ser el campeón vigente, no se ha apartado en ningún momento del discurso que encabeza su técnico, Diego Pablo Simeone. Si el año pasado acuñó el tan repetido partido a partido, este no ha dejado de insistir en que su verdadero objetivo no va mucho más allá de asegurar la tercera plaza del campeonato. Los datos y las prestaciones de los suyos le dan la razón. A victorias importantes como el cuatro a cero al Real Madrid en el Vicente Calderón, le han seguido sonoras derrotas como la de Vigo o empates con muchas dudas frente al Sevilla. Queda claro, desde luego, que el campeón no ha alcanzado ni mucho menos la excelsa regularidad que obtuvo el año pasado y que lo llevó al título final.

Pero lo de perder más puntos que el pasado año no es algo exclusivo de los del Cholo Simeone. Madrid y Barcelona se han dejado en la cuneta más puntos que nunca y lo de las Ligas de 100 puntos suena ya a marcas del pasado. Cierto es que ambos han firmado este año rachas increíbles en las que acumularon partidos y partidos venciendo de manera consecutiva, pero ambos vieron truncados sus caminos con abruptas derrotas. La goleada ya mencionada en el Manzanares que encajaron los blancos o sonoras derrotas como ante la Real Sociedad en Anoeta los blaugrana, dejan bien a las claras que la victoria ya no es cosa clara cuando juegan alguno de ellos. En los últimos años, el Clásico ha sido definitivo para saber quién es el campeón. Queda por ver si este también lo será viendo la irregularidad de ambos. A los dos les quedan duelos importantes por librar y veremos si son capaces de sacar los tres puntos. Athlétic de Bilbao, Valencia, Celta, Atlético de Madrid o Sevilla están aún en sus horizontes por lo que, como se suele decir, queda mucha tela por cortar.

A las dudas que dejan Madrid y Barcelona a nivel colectivo se unen las que están arrojando sus respectivas estrellas. Ni Cristiano Ronaldo ni Messi son capaces de mostrar la regularidad que tanto asombró en otras temporadas. Es cierto que suman cifras goleadoras de nuevo sorprendentes, pero combinan actuaciones espectaculares con otros partidos mucho más planos. Aún así, claro está, son toda una garantía para dos equipos que, muy probablemente, se jugarán entre ellos el título.

Desde ambos equipos se repite un mismo mensaje: la Liga es muy larga y queda un mundo todavía. Es cierto y los datos que hemos visto demuestran que este año, más que en cualquier otro de los últimos, puede pasar de todo. Desde los dos extremos del puente aéreo coinciden en señalar que todo se decidirá al final y aparece un dato que inquieta a los blancos. En la penúltima jornada el Barça visitará el Calderón en el que seguramente es el compromiso más complicado que le queda en el campeonato. Es posible que los colchoneros lleguen a esa cita sin opciones al título por lo que los merengues desconfían de la intensidad que use ahí su rival capitalino. Sea como fuere, aún queda un mundo por delante y muchas posibilidades para que todos ellos fallen. La Liga 2015 es ahora menos que nunca cosa de dos.