La estrategia Martingala – Apuestas deportivas

 

Muchos jugadores conocen ya de la existencia de diferentes técnicas y estrategias con las que se pretende lograr ganar de un modo continuado. Hay algunos jugadores que llegan a conseguir este difícil objetivo y el relato de sus vivencias ha hecho creer a muchos que estamos ante algo sencillo de lograr. No es así. Por supuesto, conocer ciertas estrategias hará que podamos acercarnos más a ese objetivo de ganar. Como en todo juego, conocer las reglas y las diferentes tácticas que podemos usar podrá beneficiarnos.

Pese a todo, debemos partir de un base clara. Las casas de apuestas son, en la actualidad, grande empresas multinacionales, con enormes recursos y ante las cuales, la mayor parte de apostantes fracasarán sin remedio. El jugador individual se enfrenta a compañías con enormes presupuestos dedicados a lo último en investigación y tecnología. Su capacidad es ya tan enorme que no existe noticia o estadística del mundo del deporte que ellos no conozcan y su nivel tecnológico ya está tan alto que actualizarán los resultados antes incluso de que el narrador televisivo lo cante en directo.

Para el cálculo de sus cuotas cuentan también con un gran arsenal matemático, al que se le añade después el spread o margen destinado directamente al corredor de apuestas. Los apostantes no se enfrentan pues solo a un juego en el que las probabilidades matemáticas de ganar ya les son contrarias, sino también a compañías que ponen todos sus recursos al servicio de ese mismo objetivo.

Todos aquellos que sigan pensando que ganar a largo plazo en las apuestas deportivas es fácil, sepan que cada año este tipo de compañías arrojan cifras mejores en cuanto a resultados. Esos beneficios salen directamente de los bolsillos de los jugadores.

Pese a todo lo dicho, es cierto que existen jugadores que logran ganancias con regularidad. Algunos de ellos, incluso han podido vivir de esas ganancias y ser “semi profesionales”. Esto es posible gracias al conocimiento y aplicación de algunas estrategias que ya se han mostrado efectivas a la hora de apostar. No se trata de tener ningún tipo de varita mágica ya que, como hemos visto, ganar de manera sistemática no es posible. Lo que sí podemos lograr es derrotar al resto de jugadores, no a la casa de apuestas, y ahí está la clave.

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La martingala o martingale

 

Se trata de una de las estrategias más conocidas de cuantas se mueven a día de hoy por la red. Puede ser usada tanto para las apuestas deportivas como para otro tipo de juego tales como el casino y otros juegos de azar. Esto es posible tan solo por el hecho de que es un sistema basado en el stake de las apuestas.

La estrategia de juego que conocemos como martingala tiene sus orígenes en el siglo XVIII en Francia. Su funcionamiento es bastante básico y simple. Se trata de apostar una cantidad inicial fija y en caso de que vayamos perdiendo ir duplicando nuestra cantidad apostada hasta lograr vencer nuestra apuesta.

Cuando llegamos a ese punto, habremos conseguido como beneficio la cantidad inicial que jugamos y ahí se trata de volver a empezar.

Como cualquier otra estrategia tiene sus defensores y sus detractores, obviamente, pero las matemáticas han podido demostrar que este sistema nos conduce antes o después a la quiebra de nuestro bankroll. Que lleguemos a ese punto antes o después, dependerá en buena medida de cómo nos comportemos frente al riesgo y qué grado del mismo estamos dispuestos a poner en el juego.

Si nos decidimos por usar la martingala como estrategia de juego, podemos estar ante dos casos totalmente opuestos, pero con idéntico resultado final:

Apuestas sin value: si realizamos apuestas de este tipo iremos directamente a la ruina, con total independencia del sistema de apuestas que empleemos.

Apuestas con value: la diferencia fundamental con lo anterior es que para las apuestas con valor, el beneficio esperado es siempre positivo.

Esta estrategia siempre ha tenido dos problemas importantes a la hora de ser aplicada y son los que no nos permiten tener una buena rentabilidad a largo plazo.

El primero son las rachas. Habrá quien niegue su existencia, pero tanto si es para bien, como si es para mal, las rachas existen.

El segundo consiste en el límite de las apuestas. Las casas de apuestas establecen diversos límites máximos para cada apuesta y no están dispuestos a sobrepasarlos para no poner en riesgo su viabilidad. Debido a esto, si después de una mala racha llegamos a uno de los niveles superiores y no podemos apostar toda la cantidad que necesitamos para cumplir con nuestro sistema de martingala, obtendremos pérdidas sistemáticas.

Por todo esto debemos decir que, pese a la enorme reputación de la martingala entre los jugadores on line, es una estrategia que conlleva grandes riesgos y que no siempre ofrece los resultados esperados.

La Martingala es por propia definición un error de nuestra estrategia, pero que puede funcionar de manera puramente coyuntural. Pese a esto, debemos tener muy claro que es estadísticamente imposible de soportar como estrategia a largo plazo a no ser que contemos con un bank ilimitado, algo que pocas veces sucede y no es precisamente habitual.

En muchas ocasiones, en la práctica consiste en hacer una apuesta de modo sistemático a un resultado concreto y su ejemplo más claro suele ser la ruleta.

Quede claro que, si las cuotas están bien colocadas, es absolutamente imposible ganar a largo plazo utilizando la martingala como estrategia. En caso de que logremos beneficios, estos serán irrisorios puesto que las cuotas están establecidas en función de la probabilidad estimada y descontando ya el beneficio para las casas de apuestas. Lo normal es que se tengan pérdidas con este tipo de apuestas.

Se ha puesto en muchas ocasiones como ejemplo el empate en balonmano. Las cuotas son realmente elevadas para este resultado. Después de haber hecho un seguimiento  de los empates que se producen en el balonmano y las cuotas que se ofrecen por este resultado, vemos que se acaba perdiendo el margen de las casas y, en el caso de acierto, lo que se gana es realmente muy poco.

Todo esto solo si usas una martingala controlada con stake plano. Recomendamos las apuestas al hándicap asiático ya que son mucho más ventajosas para cualquier apostante a largo plazo, pero se trata sin duda de una decisión puramente personal que debe tomar el jugador.

 

 

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La Martingala al empate en Suertia

 

 

Para que la martingala funcione como estrategia en las apuestas, debemos elegir muy bien nuestras apuestas. Vamos a ver a continuación qué tal puede funcionar con los empates en el fútbol.

Para empezar, deberemos seleccionar en primer lugar un equipo que suela ser habitual de los empate. Para conocer este dato, tal y como solemos recomendar siempre, deberemos conocer en profundidad las estadísticas de los diferentes equipos para no cometer errores. Como siempre, empezaremos apostando una unidad  al empate de dicho equipo en el siguiente partido.

Si el equipo que hemos elegido finalmente empata en el encuentro que da comienzo a la martingala, volveremos a apostar una unidad al empate de dicho equipo. Si no se diera ese empate, en el siguiente partido de ese mismo equipo apostaremos dos unidades al empate.´

Las cuotas por el empate son siempre superiores a tres en casi que cualquier casa de apuestas, como por ejemplo en Suertia. Con un solo acierto puedes compensar dos errores en el nivel inferior, por lo que ten muy en cuenta que podrás permitirte tener  dos fallos para subir de nivel.

Como ya hemos dicho en cada una de las estrategias analizadas, debes de marcarte un stop loss, un punto de control donde para las pérdidas. No puedes permitirte el jugar y jugar acumulando pérdidas, por lo que es vital que te fijes ese punto en el que debes parar.

Ahí van varios ejemplos prácticos de cómo llevar adelante tu estrategia martingala:

1.- Apuestas una unidad mientras se produzca el empate. Tras tu primer fallo, vuelves a apostar una unidad.

2.-Si hay empate, vuelves al paso 1. Si no, pasas a apostar dos unidades.

3.- Si hay empate, vuelves al paso uno. Si no vuelves a apostar dos unidades.

4.- Si hay empate, vuelves al paso uno. Si no vuelves a apostar cuatro unidades.

5.- Si hay empate, vuelves al paso uno. Si no vuelves a apostar cuatro unidades.

6.- Si hay empate, vuelves al paso uno. Si no vuelves a apostar ocho unidades.

7.- Si hay empate, vuelves al paso uno. Si no vuelves a apostar ocho unidades.

8.- Si hay empate, vuelves al paso uno. Si no vuelves a apostar 16 unidades.

9.- Si hay empate, vuelves al paso uno. Si no, como has alcanzado tu stop loss, vuelves al paso uno.

 

 

Así sería el procedimiento correcto para la aplicación de la estrategia martingala al empate, pero hay otras formas. Algunas de ellas, como la que vamos a ver a continuación, está pensada especialmente para jugadores perdedores y en la que no tiene ningún tipo de interés buscar apuestas con valor.

Se trata de comenzar apostando stakes muy bajos. De esta forma, nos aseguramos un gran número de apuestas sin llegar a la ruina. En la sucesión de apuestas, cada unos de los picks tendrá como objetivo recuperar la cantidad perdida hasta ese preciso momento y ganar un mínimo.

Ejemplo:

Bankroll inicial: 100 euros.

Apuesta 1: 3 euros a cuota 2.- Perdida.- Bankroll 87 euros.

Apuesta 2: 1 euro a cuota 5 o cualquier apuesta que nos ofrezca un beneficio potencial del bankroll inicial más una unidad.  Tenemos que compensar los 3 euros perdidos de la apuesta anterior y ganar un euro más. Si lo logramos, el bankroll sería ya de 101 euros por lo que habremos cumplido el objetivo y volveremos a empezar, esta vez suponiendo que el bankroll inicial es de 101 euros.

Para llegar a la ruina es necesario sumar una enorme racha de fallos que un buen jugador debe poder pronosticar y evitar. Los diferentes tipos de martingalas que hemos visto pueden llevarnos a la ruina, así que es absolutamente vital ver el peligro y evitarlo antes de que ocurra.

En conclusión, debes tener bien claro que la estrategia martingala no ha sido ideada para conseguir grandes fortunas ni para ganar muy a largo plazo. Con todo, ya has visto que es un método que puede ayudarte a ganar en situaciones concretas, pero siempre teniendo bien claro cuál es el límite que queremos poner a nuestro riesgo y a nuestras pérdidas.