Irlanda acaricia de nuevo el Seis Naciones

Con el Mundial de rugby tan cerca, la edición de 2015 del Torneo Seis Naciones ya se anunciaba como un banco de pruebas en busca del equipo del norte que pueda plantar cara al enorme potencial del hemisferio sur. Las quinielas apuntaban a una Inglaterra muy motivada por estar frente a un mundial que se jugará en su casa, pero no. Lo que llevamos de Seis Naciones apunta en otra dirección y todo hace pensar que los encarados de defender el honor del norte será Irlanda.

Todavía quedan seis meses para que arranque el mundial, pero el 18 de septiembre muchos mirarán ya a los verdes como una alternativa real de cara al título. Y todo esto, los irlandeses se lo han ganado a pulso, con un juego convincente y fiable y, por supuesto, gracias a importantes victorias que la tienen a un paso de revalidar su título en el Seis Naciones. En esta tercera jornada dejó claro que hoy por hoy no tiene rival y se encamina no solo hacia el título sino quién sabe si también hacia el Grand Slam. El XV del Trébol venció en Dublín a Inglaterra por 19- 9 y ya solo le quedan dos visitas por hacer para confirmar su victoria.  La primera, en Cardiff, será la más complicada para cerrar el torneo contra Escocia, la más que presumible Cuchara de Madera de este año. Contra País de Gales estará, pues, todo en juego.

El juego y solidez de Irlanda no deja de sorprender a propios y extraños. Tras la retirada hace dos años de Ronan O’Gara, Irlanda parecía haber perdido a su apertura sin adivinar un sustituto claro en el horizonte, pero finalmente eso no ha sido así. Jonathan Sexton cogió rápidamente el relevo y la transición ha sido tranquila y de todo menos traumática. Frente a Inglaterra, Sexton lo hizo todo absolutamente bien, tirando de los suyos siempre hacia campo contrario, pateando siempre que el partido lo requería (cuatro de cinco en sus lanzamientos a palos) y, para cerrar una gran actuación personal, ayudando como el que más en el trabajo defensivo con varios placajes.

De su mano salió el que a la postre sería único ensayo de todo el partido. La primera parte fue de total control por parte de los verdes, eso sí, sin conseguir concretar sus ataques. Fue tras el descanso cuando los hombres dirigidos desde el banquillo por Josef Schmidt buscaron más claramente llevarse el partido hasta que por fin acabaron consiguiéndolo. Los irlandeses tiraron de nuevo de un recurso que no les es ajeno, una patada a escasos metros de la línea de ensayo que no había funcionado antes pero que esta vez sí lo hizo. Sexton elevó el oval para que recibiera Robbie Henshaw. Las dudas de la defensa inglesa eran más que evidentes ya a esas alturas de partido y los irlandeses eran conscientes de ello. La acción suponía el 19 a 3 en el marcador cuando aún quedaba media hora de partido por jugarse. El encuentro se le hizo un poco largo a los irlandeses que sufrieron en esos instantes finales. Inglaterra tuvo aún tiempo para convertir dos faltas e incluso amenazar con su propio try, pero en esos momentos su derrota ya era más que clara. Las dudas se han instalado por completo en el XV de la Rosa justo en el año de su Mundial.

Con este magnífico resultado Irlanda mete la directa hacia el título y confirma que, bajo la dirección técnica de su entrenador neozelandés, ha iniciado una nueva era a la altura de las mejores de su historia. Si entre 1985 y 2009 pasó 24 años sin ser capaz de ganar un solo Seis Naciones, este título de 2015 que acaricia ya podría ser su tercer triunfo en las últimas siete ediciones del torneo, algo que no pasaba desde los años cuarenta o los ochenta, cuando consiguieran tres trofeos casi que de forma consecutiva.

Otra de las grandes aspirantes a llevarse el título este año era Francia. El XV del Gallo no ha respondido a las expectativas que había levantado entre sus propios aficionados y en esta tercera jornada perdió ya cualquier opción al triunfo final. País de Gales fue capaz de imponerse a los franceses en el Stade de France por 13 a 20 con lo que los galeses aún mantienen sus opciones. La próxima jornada recibirán en Cardiff a Irlanda en o que se anuncia como todo una final.  Por el momento Gales se mantiene en la pelea pese a haber perdido en la jornada inaugural contra Inglaterra.

Lo cierto es que da la sensación de que Gales le tienen bien tomada la medida a los franceses, a los que han derrotado en sus cuatro últimos enfrentamientos. La última derrota del XV escocés frente a los bleues se remonta a 2011.

En el feudo de los franceses, los hombres dirigidos por Warren Gatland se mostraron mucho más solventes que en la anterior jornada frente a Escocia. Los galeses fueron muy superiores a sus rivales, manteniendo el control en todo momento y sintiéndose amenazados por los franceses tan solo cuando la victoria ya estaba prácticamente en el bolsillo.

Pese a todo, la primera mitad fue muy equilibrada y se llegó al descanso con un ajustado 3 a 6. El ensayo de Dan Biggar tras el descanso solo vino a confirmar la superioridad galesa. La conversión de Leigh Halfpenny y un posterior golpe de castigo firmado por él mismo dispararon el marcador hasta un 6 a 17 que pareció ya definitivo. Francia intentó reaccionar empujada por su público y así llegó el ensayo de Brice Dulin a falta de tan solo 12 minutos de juego. Convirtió Camile López, casi desaparecido durante todo el encuentro, pero Francia ya no tuvo tiempo para cambiar el destino del partido que acabaría perdiendo por 13 a 20. Un resultado durísimo para las esperanzas de los franceses que este año sí confiaban en su equipo para llevarse el Seis Naciones. Con esta derrota, el XV del Gallo queda descartado de la lucha por el triunfo final y con este ya serán cinco años consecutivos los que Francia no podrá cantar victoria. Quizás demasiados para un equipo hecho para ganar. A los galeses les quedará el todo o nada de su duelo directo contra Irlanda.

En el tercer y último duelo de la jornada, Italia fue capaz de dar la sorpresa y llevarse el partido frente a Escocia en Murrayfield. Con esta victoria por 19 a 22, los italianos evitan la Cuchara de Madera después de haberla sufrido el año pasado, algo con lo que le tocará lidiar a una Escocia que no ha mostrado un gran nivel.

E XV del Cardo arrancó el partido de manera pletórica, pero aún así los italianos resistieron para llegar al descanso con un 16 a 15 más que esperanzador, todo gracias al ensayo de penalización transformado por Tommaso Allan, que certificaba la reacción de los azzurri. La victoria italiana fue el triunfo de la fe porque acabaron consiguiéndola de forma heroica, pese a pasar todo el partido por detrás en el marcador. Italia, pese al marcador, nunca se rindió.

El arranque del partido fue perfecto para los escoceses que parecieron encarrilar su victoria muy pronto. El acierto a palos de Greig Laidlaw y un ensayo logrado por Mark Bennett ponían un 10 a 0 en el marcador que para nada presumía lo que iba a ocurrir después. Italia no bajó los brazos en ningún momento y fue capaz de responder de manera casi que inmediata. Lo hizo con un ensayo de Josh Furno y, pese al error en la conversión de Haimona, Italia dejó claro que había despertado. Los escoceses intentaron de nuevo la fuga, pero Giovanbattista Venditti logró un nuevo ensayo justo cuando se llegaba al descanso. La fortuna se alió en la jugada con el jugador de origen neozalandés. Su balón golpeó en los palos y le cayó en las manos a Venditti para que convirtiera. Los árbitros tuvieron que aclarar la acción con la ayuda de las imágenes de televisión. Escocia, pese a seguir mandando en el marcador, empezó a tener grandes dificultades para encontrar espacios en la defensa italiana y no fue capaz de cerrar el partido a su favor. Permitió que Italia no viera muy lejana la posibilidad de remontar y el ensayo de Tommaso Allan iba a acabar dándoles el partido a los italianos.

El resultado final de 19 a 22 supone la segunda victoria de la historia italiana fuera de casa en su paso por el Seis Naciones. Dos victorias en 78 partidos lejos de tierras italianas y, curiosamente, las dos las consiguieron en el mismo escenario: Murrayfield.

A Escocia solo le queda intentar evitar la deshonra que supone llevarse la Cuchara de Madera, después de haberla sufrido ya en 2004 y 2012. No lo tendrá fácil. En la cuarta jornada visitará Twickenham, un campo en el que no gana desde el lejano 1983, y cerrará este Seis Naciones recibiendo a una Irlanda que estará en plena lucha por el título y, probablemente también, por el Grand Slam.