¿Existe la manipulación en las apuestas deportivas?

 

Desde el mismo nacimiento de las apuestas deportivas, surgió la idea de que podía existir también cierta manipulación en las mismas para beneficiar a algunos jugadores en concreto.

Teorías a favor y en contra de su existencia aparecen por doquier, pero siempre será difícil afirmar cualquier cosa con la rotundidad que ello requiere. De lo que no cabe duda alguna es del ingente trabajo de las casas de apuestas para llevar un gran control sobre todo lo que ocurre alrededor de las mismas. Las compañías se informan muy bien de todo cuanto puede influir en el cálculo de las probabilidades y así corren un riesgo mucho menor de perder. Estas compañías invierten ingentes cantidades de dinero en saber quién será el ganador del próximo evento en juego.

En las apuestas deportivas entran en juego una enorme cantidad de factores que acaban por convertir esos eventos en grandes incógnitas en las que puede pasar de todo. Quizás sea eso lo que hace a muchos ver enseguida el “fantasma” de la manipulación. No siempre gana el que pensábamos que lo haría y en ocasiones todo se resuelve de la manera más inverosímil, pero eso no significa que haya nada extraño detrás.

Pese a esto, muchos creen que desde que existen las apuestas deportivas, existen los amaños, que es una manera más coloquial de llamar a la manipulación.  Vamos a ver a continuación algunos ejemplos sobre los que ha planeado la sombra de la duda para que podáis ver de qué manera lo han intentado resolver tanto las autoridades competentes como las casas de apuestas. Siempre es complicado demostrar que algo va más allá de la sospecha, pero es cierto que siempre existen mecanismos para ello. Vamos, pues, con esos ejemplos:

-Liga BBVA. Partido Levante-Spórting de Gijón.

Se trata de un partido de la liga española de hace ya varias temporadas que volvió a la actualidad algún tiempo después. En ese encuentro, a ambos equipos les valía un empate para alejarse de los puestos de descenso. Es evidente que las casas de apuestas tienen en cuenta este tipo de circunstancias y de hecho la cuota que se pagaba por un hipotético empate no era demasiado alta y eso que, como ya sabemos, los empates son el resultado que más se cotiza en el mundo de las apuestas de fútbol.

El resultado final fue, efectivamente, de empate, pero fue la actitud de ambos equipos la que levantó las sospechas de un operador en concreto como es Bwin. La casa de apuestas, una de las más potentes del mundo, como bien sabéis,  decidió no pagar las apuestas que se habían realizado al empate y denunció el caso delante de uno de los organismos que velan por el juego limpio en las apuestas como es la Asociación Europea de Seguridad en el Deporte.

La decisión de Bwin de no pagar es la más habitual cuando hay ciertas sospechas de amaño. Se hace, por lo menos, hasta que se concluya la investigación que esté en curso. En el caso concreto del que hemos hablado, las sospechas no iban encaminadas hacia un interés por parte de los jugadores en las apuestas, sino más bien en el resultado deportivo que más les convenía en ese momento. No es lo más habitual. Lo que pasa en la mayor parte de las ocasiones es que las casas de apuestas sospechan cuando las apuestas a un evento, en un resultado concreto, aumentan sin que medie motivo de peso alguno. Eso es justamente lo que ocurrió en nuestro siguiente ejemplo.

-Partido de tenis entre Nikolay Davydenko y Martín Vasallo.

Ocurrió en 2007. Por aquel entonces, el ruso figuraba entre los mejores jugadores del circuito ATP y se enfrentaba en Polonia al argentino que no pasaba del puesto 87. El tenista ruso ganó con cierta soltura el primer set y cayó en el segundo. Durante la disputa de la tercera manga, decidió retirarse por problemas físicos. Todo podría parecer de lo más normal, pero hubo una casa de apuestas que no lo vio exactamente así. Betfair fue capaz de detectar que se había producido un incremento del 10 % en las apuestas a favor del no favorito, es decir, de Vasallo. Ese anormal comportamiento de las apuestas hizo que Betfair no diera por bueno el resultado paralizando los pagos.

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-Partido Chievo-Catania de la Serie A italiana.

Ambos equipos se encontraban en una situación muy parecida a la que antes describimos del partido Levante-Spórting. El resultado final fue de empate, pero no fue eso exactamente lo que hizo desconfiar a las casas de apuestas sino el resultado. EL 1 a 1 final había despertado un inusitado crecimiento como selección de los apostantes.  No era, ni mucho menos, el primer caso que se daba en el fútbol italiano. Recordemos el descenso administrativo a la Serie B con el que fue castigada la Juventus luego de que se comprobara que había pagado a árbitros por favorecerlos. Con castigos menores, pero por idénticos motivos, fueron sancionados Fiorentina, Lazio o Milan e incluso a título personal, Gianluigi Buffon, aunque luego fuera absuelto.

En la Serie B, aún hoy, no se ofrecen cuotas para sus partidos o se hace muy cerca del arranque de la jornada para evitar las manipulaciones.
-El Reino Unido: es un clásico de los amaños en las apuestas deportivas. En el año 2010, los británicos vivieron con estupor uno de los mayores escándalos de la historia del cricket, uno de sus deportes nacionales. Tres de los miembros de la selección de Pakistán fueron grabados aceptando 150.000 libras por amañar un partido. En este caso concreto, no se trataba ni siquiera de amañar el resultado final del partido, sino solamente algunos puntos, algo que viene a remarcar la dificultad que entraña desenmascarar a los tramposos.

-Los árbitros: otro de los clásicos cuando nos referimos a la manipulación en el deporte. Hay ciertas disciplinas en las que el papel de estos jueces puede ser absolutamente decisivo. Hay varios casos concretos que han podido ser demostrados como manipulaciones. Robert Hoyzer en la Bundesliga alemana en el año 2005 o el brasileño Edilson, son solo dos nombres que han quedado en la historia más negra del deporte al verse relacionados con el amaño de partidos para ganar en las apuestas.

Y es que la tentación del amaño en el deporte puede llegar hasta figuras de lo más insospechado. Jugadores, presidentes, entrenadores, árbitros… todos pueden acabar cediendo a las tentaciones de las trampas.

Uno de los casos más curiosos que se han descubierto implicaba directamente a los técnicos de iluminación de varios estadios de la Premier League.  Fue en 1999 y se vio implicado un importante grupo de apostantes de Malasia. Lo que buscaban eran que los técnicos hicieran fallar la luz para conseguir que se suspendieran los partidos en el descanso, momento en el que el resultado les era beneficioso y en el que las apuestas son válidas.

La gran dificultad a la que se enfrentan las casas de apuestas es el distinguir entre los posibles amaños que pueden inculpar a los equipos y aquellos que se hacen para lograr beneficios económicos a través de las apuestas. Señales de alarma para ellas son que se produzcan más apuestas de lo habitual o que se haga una apuesta muy alta por un resultado no esperado. El problema siempre llega a la hora de intentar demostrar que todos los jugadores sabían que se trataban de un encuentro amañado.

Otro problema para detectar este tipo de amaños se encuentra en la propia naturaleza del deporte. Es una modalidad de apuestas en la que se acepta el que “todo es posible”. Y así es. En deporte, el peor equipo de una liga puede dar la sorpresa y ganarle al máximo favorito.

Ya hemos hablado de la importancia de las estadísticas a la hora de apostar en los deportes. Una aclaración que hacemos siempre es que, por mucho que los datos digan una cosa, en deporte todo es posible y ningún resultado está garantizado.

Las casas de apuestas son las que controlan las probabilidades y las cuotas y eso ha hecho que muchos señalen también eso como una posible manipulación  de los resultados. La ingente cantidad de información que manejan las compañías dedicadas a las apuestas on line les permite saber cuál sería la mejor opción para apostar. Eso es cierto, pero de ahí a que tengan la capacidad de conseguir el resultado que más les beneficiaría hay una enorme distancia.

Algunos estudios a este respecto, sí que señalan algo interesante y más creíble. Podría ser que las casas de apuestas supieran qué equipo se va a llevar la victoria, pero puede que no lo hagan. En esta situación, lo que harán las casas será tomar medidas para que sus pérdidas sean lo menores que puedan.

Lo que ya es innegable es que el amaño de eventos deportivos ha crecido de manera muy importante en los últimos años. Para muchos, esto supone ya un negocio global en toda regla y no es más que una simple consecuencia del enorme desarrollo que ha vivido también el propio deporte, en especial, el fútbol, que es capaz de atraer enormes inversiones.

Aquellos que se dedican ya casi que profesionalmente a este tipo de actividades delictivas cuentan con la ventaja de que a día de hoy muchos países aún no cuentan con la legislación necesaria para hacerle frente de verdad.

Algunos estudios de cierta importancia han señalado que el negocio de las apuestas deportivas supera ya los 3.000 millones de dólares con una importante parte sumergida a través de las apuestas ilegales. Una tarta enorme con muchos intereses en juego que ha ayudado a crear ese mercado de tramposos. Según datos de la UNODC, se estima que solo en el continente europeo se amañan de una manera u otra alrededor de 300 partidos cada año. Otros mucho más radicales en sus conclusiones, señalan que las apuestas ilegales suponen el 80 % del total de las apuestas deportivas que se realizan en todo el mundo cada año.

La conclusión a la que debemos llegar es que las apuestas deportivas se ven acechadas por todas estas sombras. El jugoso pastel económico ha atraído a muchos que no dudan en usar métodos ilegales para sacar beneficio. El reto que se presenta de cara al futuro es ser capaces de controlar este tipo de actividades para que los que disfrutan de apostar en el deporte puedan seguir haciéndolo jugando en igualdad de condiciones.