⚽ El dopaje salpica al fútbol alemán

 El dopaje salpica al fútbol alemán

Un informe de una comisión de la Universidad de Friburgo ha hecho tambalearse a todo el conjunto del fútbol alemán. Los germanos han luchado durante décadas para lograr tener la imagen d limpieza y profesionalidad de la que ahora gozan, pero todo parece haberse desmoronado en cuestión de días. Dicho informe relata las conclusiones a las que ha llegado un grupo de investigadores tras analizar el pasado de diferentes equipos del fútbol alemán en cuanto a su relación con el dopaje.

El informe consta de tan sólo 60 folios y ni tan siquiera ha sido aún publicado, pero ha caído como una auténtica bomba atómica en el centro del corazón del fútbol de Alemania. En él se revela que a lo largo y ancho de las décadas de los 70 y 80, dos equipos de la élite, como eran el Stuttgart y el Friburgo, proporcionaron de manera sistemática anabolizantes a sus jugadores. Según los responsables de dicho estudio, esta acusación estaría apoyada en los datos científicos arrojados de su investigación y vendría a confirmar de manera indiscutible el rumor que ha perseguido siempre a los alemanes y que señalaba que sus mejores hombres, incluidos por supuesto los miembros de la selección germana habían recurrido al uso de sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento.

Uno de los temas más escabrosos de dicho informe es que afecta de manera indirecta al actual seleccionador alemán, Joachim Löw. Löw nunca llegó a ser un gran jugador en su etapa profesional pero, curiosamente, formó parte de las plantillas de los dos equipos investigados justo en esas mismas fechas. Hay que aclarar que en ningún momento se acusa al seleccionador de manera directa de haberse dopado cuando era jugador. Ha sido la coincidencia de equipos y fechas lo que le han involucrado. El técnico de la selección germana no tardó en salir al paso de estas informaciones a través de un comunicado hecho público por la propia Federación Alemana de Fútbol (DFB). En él, Löw decía “el dopaje no tiene nada que ver con el deporte. Me niego a pensar eso ahora que soy entrenador y antes, cuando fui jugador”, aseguró.

 El dopaje salpica al fútbol alemán

Por supuesto, también los dos equipos señalados directamente en el informe han negado cualquier relación con los hechos. Eso sí, lo han hecho utilizando un argumento poco convincente. “Lo hecho entonces es difícil de reconstruir ahora”, apuntaba el Stuttgart, un equipo que, recordemos, se hizo con el título de campeón de la Bundesliga en el año 1984.

Por su parte la Federación Alemana de Fútbol (DFB) sí reconoció lo denunciado, aunque haya sido tan sólo en parte. El máximo organismo del fútbol alemán admitía que “esto es grave y tiene que aclararse por completo. El fútbol alemán de hoy es consciente y estricto en su lucha contra el dopaje. Especialmente en los últimos 20 años muchas cosas han cambiado”, dijo en su comparecencia pública el vicepresidente de la comisión antidóping de la Federación alemana, Rainer Koch, quien no dudó en reconocer que la Federación ya conocía al completo el contenido del informe de la Universidad de Friburgo.

No es la primera vez que investigaciones de este tipo apuntan a comportamientos ilegales en el deporte alemán. La Universidad Humboldt de Berlín había escrito ya hace años un documento de más de 800 páginas en el que se denunciaba cómo el Gobierno de la República Federal de Alemania promovió, financió y ocultó una tremenda red de dopaje entre sus deportistas de élite. El objetivo no era otro que aumentar el rendimiento de los suyos de cara a Juegos Olímpicos y Mundiales de fútbol.

Según ese trabajo de investigación universitario, los jugadores alemanes que acabarían llevándose el título mundial en el año 1954 tomaban el llamado “chocolate de los pilotos de guerra”, un preparado en el que ingerían anabolizantes. Ese brebaje ya había sido utilizado durante la II Guerra Mundial, de ahí su nombre, cuando se comprobó que su ingesta aumentaba el valor de los pilotos del ejército de Hitler. La sospecha se hacía extensiva a los miembros del combinado nacional que jugaron las finales de Inglaterra 1966 y Alemania 1974.

Una de las máximas figuras del fútbol alemán como es Franz Beckenbauer, ya se pronunció sobre este tema del dopaje en 2013. El Kaiser aseguró que jamás había sido obligado por nadie a tomar sustancias prohibidas a lo largo de su carrera, pero sí admitió que “todos recibíamos nuestras inyecciones de vitaminas cuando íbamos a jugar con la selección, aunque ni siquiera sabíamos qué tipo de líquido nos inyectaban”, aseguró.

 El dopaje salpica al fútbol alemán - beckerbauer

Con la publicación de este informe con nuevas revelaciones sobre el tema del dopaje, algunas de las voces más reconocidas del fútbol alemán han  celebrado que esto salga a la luz pública. Es el caso del campeón del mundo en 1974, Paul Breitner, que celebró el hecho de que por fin la sociedad alemana pueda saber más de lo ocurrido durante aquellos años.

Breitner ha asegurado que él jamás vivió episodios de ese tipo y cree firmemente en la total limpieza del actual fútbol germano. Aún así, no dudó en declarar a los medios de su país que “siempre he dicho que había dopaje en el fútbol y que estamos en medio de una cultura de la mentira”, aseguró. “El fútbol es una vaca sagrada que no tiene derecho a defraudar, así que me alegro de que por fin se haya descubierto el dopaje que había también en la zona Oeste”, declaró el ex jugador de Bayern de Munich y Real Madrid para continuar diciendo que “cuando yo estaba en activo, todos señalábamos con el dedo al Este y pensábamos que ellos iban dopados”, explicó.

Alemania ha vivido ya diferentes episodios de este tipo en su afán por limpiar su pasado deportivo y de paso reafirmar la limpieza actual. En el año 2013, el Instituto del Deporte Alemán publicó sus primeras conclusiones acerca del dopaje en Alemania Occidental. Un trabajo ingente al que se dedican ya desde el 2008 y que está suponiendo una importante inversión por parte del estado. Dicho trabajo ha confirmado que el dopaje no era cosa únicamente de la Alemania del Este, sino que era práctica habitual también al otro lado del Muro de Berlín.

La conclusión a la que se llega es demoledora: durante décadas las instituciones alemanas no sólo fueron permisivas con el dopaje de sus deportistas, sino que también lo apoyaron de manera inequívoca. El informe señalaba de manera directa a muchos jugadores, nombre que no llegaron a ver la luz pública, obligados sus autores al borrado de los mismos atendiendo a la ley de protección de datos.

Este trabajo establecía el hecho de que el deporte se vio como una manifestación más de la Guerra Fría y ambos bandos luchaban con todas las armas a su alcance para desbancar al enemigo. No fue una cuestión solamente de la RDA, como se pretendía decir hace años, sino una estrategia de dos enemigos en pleno combate.

En aquellos años se recurrió a los anabolizantes, los estrógenos, la testosterona y ya también a la EPO, una hormona que se haría mucho más famosa tiempo después (sobre todo, en los años 90) en otros deportes, como por ejemplo, el ciclismo. El dopaje se extendió a todos los deportes.

Lo que quedó acreditado ya en ese trabajo del 2013, es que las prácticas dopantes contaron en todo momento con la connivencia y apoyo de unas autoridades ávidas de triunfos sobre el rival. El mismo jefe de esta investigación, Giselher Spitzer, aseguró que “todo era bastante oficial aunque lo más interesante habría estado en los documentos destruidos antes de que empezáramos el trabajo ya que los permisos eran dispensado por el Instituto del Deporte Alemán”, aseguró.

Los alemanes parecen dispuestos a llegar hasta el final en este asunto. Thomas Bach, impulsor de ese informe de 2013, aseguró que quiere “llegar hasta el final. Si queremos mantener una política de tolerancia cero, hay que conocer bien el pasado, la herencia, y mirar después al futuro”, sentenció un hombre que jamás ha escondido sus aspiraciones de presidir el Comité Olímpico Internacional.

En los próximos meses iremos conociendo más detalles del informe de la Universidad de Friburgo. Veremos si esta vez sí se apuntan nombres o, por el contrario, quedará como en otras ocasiones en la mera constatación de algo que siempre se sospechó: el uso sistemático de sustancias dopantes era el pan nuestro de cada día en la Alemania de los 70 y 80. Quizás este nuevo informe arroje más datos acerca del modus operandi de los clubs, algo que nos permitiría un conocimiento ya no sólo del hecho en sí, sino de cómo se hacía, cómo se organizaban los clubs o hasta qué punto llegaba exactamente la colaboración de las instituciones públicas.

Muchos de los grandes éxitos y nombres del fútbol alemán se concentran justamente en los años estudiados así que podríamos estar delante de un caso que salpicaría de lleno a los más grandes de la historia del fútbol germano. Como suele ocurrir en estos casos, no será nada fácil llegar hasta el fondo de la cuestión, pero conocer el pasado más turbio nos ayudará, cómo no, a mejorar el futuro.