El Dakar vuelve a sorprender

El Dakar vuelve a sorprender

El rally Dakar llegó en este 2015 a su edición número 36, la séptima ocasión de su historia en la que se disputaría íntegramente en tierras sudamericanas,  después de su cancelación allá por 2008 en África por amenazas terroristas. El recorrido previsto por la organización para este año, llevaría  los pilotos a atravesar territorio de tres países diferentes: Argentina, Chile y Bolivia. Con principio y final en la capital argentina, el rally prometía la dureza de siempre con tan solo dos días de descanso en medio de los trece de dura competición.

La participación no deja de crecer pese a que su traslado a tierras americanas ha complicado y encarecido mucho la competición. En total se citaron en la línea de salida de Buenos Aires 406 vehículos, entre ellos 161 motos y 137 coches, las categorías más atractivas normalmente. Cabe destacar la presencia por vez primera en la historia de la prueba de un vehículo eléctrico, el pilotado por los españoles Albert Bosch y Agustín Payá.

En total, trece durísimas etapas en mitad de uno de los territorios más hostiles del planetas. Condiciones siempre extremas que suelen hacer estragos en los competidores y que este año, desgraciadamente, se cobraron incluso un a víctima mortal. Durante la disputa de la tercera etapa entre San Juan y Chilecito, el piloto polaco Michal Hernik, de 39 años, fallecía de hipertermia y deshidratación en la provincia argentina de La Rioja. La muerte del piloto de motos fue un golpe durísimo para el rally que, pese a todo, siguió adelante con la competición.

En cuanto a la más pura y dura competición, en la categoría de motos, los pronósticos señalaban como gran favorito al triunfo final al español Marc Coma. Coma, ganador del Dakar en cuatro ocasiones y vigente campeón, quería alcanzar la cifra mágica de cinco dakares y situarse así en el particular Olimpo de pilotos con esa cifra junto con los franceses Cyril Despres y Cyril Neveu. Por delante, con seis, queda en solitario el gran Stephane Peterhansel.

No lo iba a tener nada fácil el catalán para revalidar su título. El grupo de aspirantes, muchos de ellos, mucho más jóvenes que Coma, vienen apretando fuerte. Es el caso del también español Joan Barreda que confirmó las expectativas con un arranque fortísimo. Barreda se situó líder de la competición ya en la segunda etapa, y diferentes problemas de Coma con su KTM le dieron una gran ventaja que iba a tener que administrar en los días siguientes. Coma tenía que reaccionar y lo hizo ganando la quinta etapa aunque no con un distancia suficiente con respecto a un Barreda que parecía controlar la situación en todo momento.

Pero ya es bien sabido que el Dakar sorprende en cualquier por lo que nadie puede cantar victoria hasta haber superado la última línea de llegada. Algo así debió de pensar Joan Barreda cuando una avería en la séptima jornada le hizo perder, no solo el liderato sino casi toda opción de luchar por el triunfo final. Esa séptima tirada en el Salar de Uyuni fue clave en el desarrollo final de la competición. Dejó fuera a Barreda y como reconoció Coma después “yo, simplemente, conseguí sobrevivir.” Una pena para Barreda que es seguramente el valor joven más importante que tiene esta competición en la disciplina de motos. Barreda aseguró que está “muy decepcionado. Me ha faltado un poco de tranquilidad y esa pizca de suerte que se necesita en una carrera tan dura como es el Dakar. Tenemos todo para poder ganar y volveremos el año próximo para intentar hacerlo”.

Los problemas de Joan Barreda dejaron el camino mucho más despejado a un Marc Coma que controla como nadie esta carrera. Situado como líder con una clara ventaja decidió no arriesgar en ningún momento e ir dejando pasar las etapas. De hecho, Coma iba a hacerse con el triunfo final luego de haber ganado solamente una de las etapas de esta edición. Coma sacó más que nunca a relucir su calculadora. Hasta la climatología se alió con él cuando la última etapa se vio acortada en casi que setenta quilómetros por la lluvia.

Marc Coma volvía así a Buenos Aires para recoger el trofeo que le acredita como ganador de este Dakar. El quinto en el palmarés de este catalán que no dudó en reconocer hasta del arranque que “no querría ver jamás a mi hijo en el Dakar. Es demasiado duro”. Un claro ejemplo del enorme respeto que tiene el piloto por este rally.

Con semejante currículum a sus espaldas y ya con 38 años en su carnet de identidad, las dudas sobre su continuidad en competición se propagan rápidamente. El catalán ha negado rotundamente la posibilidad de una retirada, pero ha abierto otra puerta. La posibilidad de pasarse a las  cuatro ruedas en el futuro emulando el paso que han dado otros campeones como Peterhansel o Nani Roma. El propio piloto reconoció tras la disputa del Dakar que estaba manteniendo negociaciones para hacer el paso a coches con Toyota, algo que no ha fructificado. KTM le ha ofrecido la posibilidad de volver el año próximo a Sudamérica para lograr un sexto Dakar. Coma ha aceptado, seducido seguro por la posibilidad de alcanzar en el palmarés a Peterhansel. “Estoy muy ilusionado con la decisión que he tomado”, dijo, “y me siento motivado al máximo para conseguir el desafío que nos hemos planteado tanto KTM como yo. Por mi parte solo puedo asegurar que daré el máximo como he hecho siempre para conseguir un objetivo increíble como es el sexto Dakar”.

Junto a Coma en el podio final de Buenos Aires se situaron el portugués Paulo Gonçalves, de Honda, y el piloto australiano de KTM, Toby Price. Mención especial merece la también española Laia Sanz, que acabó novena en la clasificación general final, la mejor posición lograda nunca por una mujer en el Dakar. El impacto de esta hazaña ha sido de tal magnitud, que la todopoderosa KTM ya le ha ofrecido un suculento contrato a la catalana para que abandone Honda. Sanz es ambiciosa y quiere mejorar sus resultados de este año por lo que veremos qué ocurre si da el salto a KTM. La española reconoció  que “estoy contenta con lo que he hecho. No me lo esperaba pero hay que seguir adelante. Lo importante es que ahora ya nadie me minusvalora en el Dakar por el hecho de ser mujer”.

En el apartado de coches, de nuevo había tres nombres subrayados en rojo de cara a la victoria final. Por una parte, el del español Carlos Sainz, ganador en 2010; el del vigente campeón, Nani Roma; y el del qatarí Nasser Al-Attiyah, vencedor en 2011.

Una vez la suerte no se alió con el antiguo doble campeón del mundo de rallys. Sainz tuvo que abandonar una vez más el Dakar después de ver cómo su Peugeot volcaba durante el recorrido de la quinta etapa. El madrileño no quiso confirmar su presencia en nuevas ediciones del Dakar, quizás centrado como esta en la prometedora carrera de su hijo, quien este año debutará en la Fórmula 1.

No le fueron mucho mejor las cosas al actual campeón. Nani Roma se  vio obligado a abandonar también luego de sufrir un espectacular vuelco y dar varias vueltas de campana en la décima etapa. El español, que había logrado la victoria parcial el día antes, ya no contaba con grandes esperanzas de finalizar en una buena posición el Dakar. Su defensa del título había empezado mal ya desde la primera etapa en la que un problema serio en la bomba de aceite le hizo perder cualquier opción.  Aún así, el catalán había decidido seguir en competición para mejorar el coche de cara a la próxima edición.

Con sus dos máximos rivales fuera de competición, el camino de Al-Attiyah se vio de pronto más que despejado. El qatarí se hizo con el mando en la general ya desde la segunda etapa, una posición de privilegio que no iba a abandonar más. A los mandos de su Mini, Al- Attiyah ganó con claridad esta edición del Dakar. Cinco victorias parciales y más de 35 minutos de ventaja sobre el segundo clasificado dejan bien claro que el triunfo fue más que merecido. El sudafricano De Villiers (Toyota) y el polaco Hollowczyc (Mini) le acompañaron en el podio final en Buenos Aires.

La regularidad de Al- Attiyah ha sido espectacular en esta edición. Dominador desde el arranque, no dio opciones a sus rivales al no cometer error alguno. Después de su segundo triunfo absoluto, el qatarí quiso dejar claro que “aún me queda mucho que dar en esta maravillosa competición. Me queda cuerda para rato porque me siento en un gran momento.” Además, añadió que la clave de su victoria fue “ser fuerte e inteligente en competición pero, sobre todo, ser muy cauteloso porque el Dakar es una carrera muy larga que no te permite ningún tipo de error”.

Los pilotos piensan ya en la próxima edición. Allí volverán a estar presentes las grandes estrellas de este año. Habrá que estar atentos a la evolución de los jóvenes valores como Barreda o Laia Sanz. La vieja guardia intentará mantener los galones y seguir aumentando sus palmarés.