El Barcelona se mete en la final de Copa

El Barcelona no dejó el más mínimo espacio para la sorpresa y repetirá final de la Copa del Rey. Los de Luis Enrique volvieron a derrotar al Villarreal por un gol a tres y llegan a la ronda definitiva tras haber ganado todos y cada uno de los partidos de esta competición.

El dos a seis global de la eliminatoria deja pocas dudas sobre quién fue mejor y vuelve a demostrar una vez más la enorme pegada que tiene este año el conjunto blaugrana. Si el Villarreal llegaba a este partido de vuelta convencido de sus posibilidades para darle la vuelta al marcador, muy pronto quedó claro que los de Marcelino se quedarían esta vez a las puertas de una final. Tres minutos fue el tiempo que necesitó Messi para habilitar a Neymar y que el brasileño marcara olvidando así el penalti fallado en el Camp Nou en la ida. La pareja de cracks del Barça habían matado la eliminatoria nada más arrancar.

El Submarino acusó el golpe y durante buena parte del primer tiempo intentó sin gran convicción hacer daño a la portería de Ter Stegen. Los amarillos necesitan tres goles para empatar, eso siempre y cuando el Barça no volviera a acertar.

Los locales tuvieron varias ocasiones gracias a Uche, Vietto y Cheryshev, pero sin acierto. Con todo, el Villarreal merecía un empate que iba a llegar a poco para el descanso gracias a Jonathan Dos Santos. El ex canterano del Barça remató bien dentro del área y levantó a una grada del Madrigal que veía casi imposible meter en aprietos al Barcelona.

En la jugada del gol, vivimos el susto de la noche en forma de lesión. Tomás Pina inicia la jugada de ataque con una apertura a banda izquierda. En esa acción el cuatro del Villarreal pisa fortuitamente a Sergio Busquets. El barcelonista se retuerce de dolor y pide inmediatamente el cambio. La repetición asusta. El tobillo de Busquets se dobla por completo y se teme lo peor. Los primeros exámenes médicos revelan un fuerte esguince. Descartado ya para el próximo partido liguero, veremos si el mediocentro se recupera a tiempo para el Clásico del Camp Nou.

El Barcelona se mete en la final de Copa

Con el de Badia fuera, Luis Enrique recompuso el equipo con Mascherano de mediocentro y Mathieu en el eje de la zaga.

Tras el descanso, el Villarreal era consciente que no tenía tiempo para mucho más y se lanzó a por la eliminatoria. Siempre con Vietto y Cheryshev como puntas de lanza, los de Marcelino buscaron con ahínco un gol que hubiera puesto muy nervioso al Barcelona. Por si acaso, los de Luis Enrique no se limitaron a ver pasar el tiempo y Luis Suárez, primero, y Leo Messi, después, avisaron a Asenjo.

Los banquillos empezaron a mover sus piezas. Marcelino se jugó el todo por el todo con la entrada de Gio Dos Santos y Luis Enrique buscó mayor control y posesión de balón apostando por Xavi en el lugar de Rafinha. Ahí el partido empezó a morir para el Villarreal y más aún con la definitiva expulsión de Tomás Pina. El mediocentro del Submarino ya había realizado alguna entrada dura a lo largo del partido, pero sería expulsado en el minuto 65 luego de una acción durísima con Neymar. El brasileño, que se iba al contragolpe, recibió una doble patada por detrás y sin posibilidad alguna de jugar el balón por parte de pina. El colegiado no dudó y los locales se quedaban con uno menos.

En esta situación, el Barcelona acumuló posesión y oportunidades hasta que el gol de Luis Suárez en minuto 73 iba a cerrar el partido y la eliminatoria. El pase en profundidad de Mascherano midió la velocidad del charrúa con la de Víctor Ruíz. A Suárez aún le dio tiempo de irse de Asenjo para marcar a placer. El nueve del Barça marcaba por tercer encuentro consecutivo, primera vez que lo logra desde que está en Can Barça.

Con poco por jugar, Mascherano dejó el campo para evitar una tarjeta que le hubiera impedido jugar la final y Luis Enrique avisó de lo mismo a Suárez.  Los azulgranas dejaron pasar los minutos, pero aún tendrían tiempo para poner la guinda al pastel. Un centro preciso de Xavi lo convirtió en gol con un cabezazo Neymar. Era el sexto gol de la eliminatoria y el sexto también del brasileño en esta Copa.

La pegada del Barça fue demasiado para el Villarreal y los azulgranas volverán a una final del torneo del KO un año después de perder la pasada contra el Madrid.

Pese al triunfo, la plantilla barcelonista huyó de cualquier tipo de euforia y prefirieron pensar a en próximos compromisos. El entrenador barcelonista, Luis Enrique, sí quiso dejar claro que “es un momento positivo sin ninguna duda para el equipo. Si bien es cierto que estar en una final está bien, ahora toca ganarla porque uno de los finalistas no lo va a hacer”, aseguró. Además, el entrenador asturiano repitió que “hay que pensar ya en la Liga y ya se verá si podemos ganar este título o no. En el Barça hay que ganar títulos, pero ya veremos si somos capaces de conseguirlos”, zanjó.

Luis Enrique no quiso alimentar polémicas sobre dónde se jugará la final y sobre el partido en sí quiso destacar que “nos interesaba mucho tener el control del partido, que no fuera de ida y vuelta. Queríamos atacar con mucho equilibrio, en estructura”, dijo para luego confesar que “el Villarreal nos ha presionado muy bien, nos han generado ocasiones de gol y sabíamos que estábamos ante un partido muy difícil”. La primera parte fue algo más complicada que la segunda, según explicó, porque “buscábamos más control, que o hubiera momentos álgidos para ellos, pero aún así han tenido dos o tres buenas ocasiones, sobre todo, la del gol”, explicó.

Luis Enrique destacó también el cambio positivo experimentado por sus jugadores tras el descanso ya que “hemos controlado mejor y, con la expulsión, el partido ha acabado de abrirse para nosotros”. De todos modos, quiso dejar claro que “el objetivo primordial era ganar el partido aunque bien es cierto que sin tanta prisa como en otras ocasiones” y destacó que “lo que acabó con la eliminatoria fue el gol de Suárez porque ellos han estado en el partido a pesar del cero a uno. A partir del uno a dos se han roto sus posibilidades”, cerró.

Pese a la claridad del resultado, el partido vivió ciertos momentos de tensión incluso entre os dos banquillos. Luis Enrique no quiso entrar a valorar lo ocurrido entre Unzué y el segundo entrenador del Villarreal y prefirió pasar página. ”Lo que pasó en los banquillos son calentones del momento cuando estás en el fútbol profesional. Nada importante”, zanjó el técnico que en ningún momento mostró una excesiva alegría por el pase a su primera final.

El que parecía mucho más feliz fue Neymar, resarcido con sus dos goles del fallo en el penalti en el encuentro de ida. “Estoy muy feliz por estar de nuevo en la final de la Copa del Rey y espero poder ganarla esta vez esté quien esté enfrente”, dijo. Además, destacó que “macar tan pronto nos ayudó mucho ya que sabíamos que aquí nos esperaba un partido muy difícil porque el Villarreal es uno de los mejores equipos del fútbol español, con jugadores de gran calidad y el tres a uno en la ida no nos garantizaba la clasificación. Por eso me alegré mucho por el gol inicial, porque sabía de la importancia que tenía para el resto del partido y de la eliminatoria”.

El brasileño se mostró más activo y motivado que nunca e incluso en alguna acción pecó de individualista. “Yo siempre intento dar el alón a mis compañeros y nos entendemos de maravilla. Reconozco que en una jugada me equivoqué y debía haberle dado la pelota a Luis. Lo siento y pido perdón”, explicó Neymar. El propio Suárez le restaría importancia a la acción tras el partido. “Ney no tiene por qué pedir perdón ya que son cosas del juego. Es el mejor del mundo en el uno contra uno y en esa acción pensó que la mejor opción era el remate”, explicó en nueve charrúa.

Por su parte, Andrés Iniesta destacó que “no es fácil gestionar un partido después de haber ganado la ida por 3 a 1 porque no tienes mucha necesidad de atacar, pero debes controlar muy bien el juego. Lógicamente el gol nada más comenzar nos facilitó mucho las cosas”. El manchego quiso además quitarle hierro a la dureza del rival: “yo siempre creo en la buena fe de los jugadores. Nadie va con la intención de hacer daño aunque, eso sí, el partido era intenso”, explicó. Iniesta reconoció la alegría del grupo. “Estamos obligados a lo máximo, pero legar a las finales no es nada fácil. Ahora toca culminar el trabajo porque si se pierde la final no sirve de nada”, zanjó el ocho del Barça.

La del próximo 30 de mayo será la quinta final de Copa del Rey que dispute el Barcelona en los últimos siete años. Enfrente estará el mismo rival que en los dos últimos títulos blaugranas, un Athlétic de Bilbao que buscará evitar que se repita el guión de 2009 y 2012.